China ha ordenado a varias casas de bolsa del país suspender sus operaciones de tokenización de activos del mundo real (RWA) en Hong Kong, en una señal de mayor control regulatorio, justo cuando la ciudad financiera busca consolidarse como el gran polo cripto de Asia.
Pekín cierra el cerco
Según informaciones del sector, la Comisión Reguladora de Valores de China (CSRC) trasladó directrices informales a al menos dos grandes corredurías, instándolas a pausar sus actividades vinculadas a RWAs en Hong Kong. El mensaje de los supervisores es claro: cualquier promesa comercial debe sustentarse en modelos de negocio viables y gestionables desde el punto de vista del riesgo.
El movimiento se enmarca en la línea dura mantenida por Pekín desde 2021, cuando prohibió el comercio y la minería de criptomonedas, al tiempo que reforzaba la vigilancia de los mercados extraterritoriales. La novedad es que ahora la presión se extiende más allá del trading especulativo, alcanzando áreas como bonos, acciones, fondos o inmuebles tokenizados, ámbitos donde Hong Kong había emergido como laboratorio de pruebas.
Hong Kong acelera su agenda cripto
Mientras tanto, el territorio semiautónomo sigue avanzando en sentido contrario. A finales de agosto, las autoridades de Hong Kong habían recibido 77 manifestaciones de interés en su nuevo marco regulatorio para stablecoins, aunque ya han advertido que los permisos iniciales serán contados y probablemente no se otorguen hasta comienzos de 2026.
Los ejemplos se multiplican. En junio, GF Securities (Hong Kong) lanzó “GF Token”, un producto de valores tokenizados denominados en dólares, dólares de Hong Kong y yuanes offshore, con intereses diarios y opción de reembolso. Ese mismo mes, China Merchants Bank International facilitó a Shenzhen Futian Investment la emisión de un bono digital RWA de 500 millones de yuanes (68,5 millones de dólares).
El apetito inversor es palpable. Las acciones de Guotai Junan International llegaron a multiplicarse por cuatro en una sola semana tras obtener el visto bueno para ofrecer servicios de compraventa de criptoactivos.
Un mercado en rápida expansión
El interés por los RWAs responde a su potencial para transformar activos tradicionalmente poco líquidos —bonos, préstamos, participaciones en fondos o inmuebles— en tokens digitales, con ventajas como liquidaciones más rápidas, propiedad fraccionada y procesos simplificados.
Las cifras lo respaldan. Según CoinDesk, en junio el mercado de activos tokenizados rondaba los 24.000 millones de dólares, un 380 % más que hace tres años. Las estimaciones más recientes elevan el total a entre 29.000 y 30.000 millones. De cara al futuro, las previsiones apuntan a que podría superar los 2 billones de dólares en 2030, aunque ese crecimiento dependerá en gran medida de la claridad regulatoria, los costes de cumplimiento y el grado de adopción institucional.
Perspectivas
El endurecimiento de China puede interpretarse como una pausa táctica, mientras Hong Kong aprovecha para consolidar su liderazgo regional. El sector de los RWAs no parece condenado a desaparecer; más bien evoluciona hacia un modelo más selectivo, bancarizado y centrado en la regulación.
Para los inversores, las oportunidades se concentrarán en los exchanges y redes capaces de operar a ambos lados de la frontera regulatoria, convirtiendo la adaptación normativa en una ventaja competitiva.
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