Los temores en torno a posibles ataques del 51 % en blockchains con prueba de trabajo (PoW) vuelven a escena, y esta vez con una inquietante pregunta: ¿es posible que incluso Bitcoin, la red más robusta del ecosistema cripto, se vea amenazada?
La alarma surge tras la reciente actividad de Qubic, un proyecto que ha lanzado ataques dirigidos contra otras cadenas, y por un dato que no ha pasado desapercibido: dos de los mayores pools de minería de Bitcoin se están acercando peligrosamente al umbral crítico del 50 % de la tasa de hash (hashrate), lo que ha reabierto el debate sobre la centralización y los riesgos sistémicos en la red.
¿Qué es un ataque del 51 %?
En las redes PoW como Bitcoin, los mineros compiten por validar bloques aportando potencia computacional. Si un solo actor —o una coalición— logra controlar el 51 % o más del hashrate, podría, en teoría, reescribir el historial de transacciones, realizar gastos dobles o incluso bloquear nuevas operaciones, poniendo en entredicho la integridad de la red.
1/ Two Bitcoin pools now control more than 51% of the network hashrate!🚨
That crosses a decentralization red line. A 51% attack becomes technically possible
Why this matters and why Ethereum these days looks more decentralized and sustainable than BTC. 🧵 pic.twitter.com/sAERij4Rnz
— Leon Waidmann 🔥 (@LeonWaidmann) August 21, 2025
Durante años, estos escenarios se consideraron poco más que una teoría, debido al coste prohibitivo de alcanzar tal control. Sin embargo, el auge de servicios de alquiler de hashrate ha cambiado el panorama: ahora es técnicamente viable adquirir temporalmente el poder necesario para atacar redes más pequeñas.
De la teoría a los precedentes
Aunque Bitcoin nunca ha sido víctima de un ataque del 51 %, otras blockchains sí lo han sufrido:
- Expanse (EXP) fue atacada en julio de 2019.
- Litecoin Cash (LCC) sufrió seis ataques ese mismo mes.
- Vertcoin (VTC) fue atacada en diciembre de 2019.
- Bitcoin Gold (BTG) padeció dos ataques en enero de 2020.
Estas vulnerabilidades no son nuevas, pero sí cada vez más frecuentes, especialmente en proyectos con menos poder de cómputo y seguridad.
Bitcoin: fuerte, pero no invulnerable
Actualmente, dos pools concentran casi la mitad del hashrate de la red: Foundry USA con el 32,3 % y AntPool con el 17,2 %. Juntas, acumulan un 49,5 %, rozando el umbral que podría, en teoría, permitir acciones coordinadas de ataque.
En 2014, una situación similar generó alarma cuando GHash.io alcanzó momentáneamente el 51 % del hashrate, aunque redujo voluntariamente su participación tras la presión de la comunidad. Ese episodio sigue siendo un recordatorio de los peligros de la centralización en sistemas que, por diseño, aspiran a ser descentralizados.
Aunque la posibilidad de un ataque concertado entre pools privados se considera improbable, algunos expertos advierten que actores estatales —con mayores recursos y otras motivaciones— podrían intentarlo. Aun así, el incentivo económico para atacar Bitcoin sigue siendo escaso, ya que los costes de ejecución superan ampliamente los posibles beneficios.
Conclusión: más teoría que amenaza real
En términos prácticos, Bitcoin sigue siendo extraordinariamente resistente. La dificultad técnica, los costes operativos y la falta de incentivos hacen que un ataque del 51 % no solo sea improbable, sino también económicamente insostenible.
JUST IN: 🚨 #Bitcoin is now at risk of a 51% attack because two mining pools (Foundry USA and Antpool) control over 51% of the hash power.
Bitcoin today: 2 pools (Foundry + Antpool) >51% → de facto centralization.
Kaspa today: 85% unknown miners (individual)→ de facto… pic.twitter.com/BoptfOkGUy
— 𝐂𝐫𝐲𝐩𝐭𝐨 𝐏𝐫𝐨𝐬𝐞𝐥𝐲𝐭𝐞 (@Crypt0Proselyte) August 20, 2025
Como concluyó el propio Satoshi Nakamoto, la seguridad de la red se basa en que actuar en su contra es menos rentable que participar en su mantenimiento. Y por ahora, esa lógica sigue vigente. A pesar de las advertencias, lo más probable es que el riesgo siga siendo más un ejercicio teórico que una amenaza inminente.
