Bitcoin sigue ganando terreno en las finanzas tradicionales. En Países Bajos, la gestora de activos digitales Amdax ultima el lanzamiento de la Amsterdam Bitcoin Treasury Strategy (AMBTS), un vehículo pionero que busca cotizar en Euronext Ámsterdam y ofrecer a los inversores institucionales una vía regulada para mantener Bitcoin como activo de reserva estratégica, más allá de su uso especulativo.
Un vehículo diseñado para acumular BTC
El proyecto tiene un objetivo claro: comprar, custodiar y gestionar Bitcoin como parte de una estrategia de tesorería a largo plazo. El contexto no puede ser más favorable: en lo que va de 2025, la criptomoneda se ha revalorizado más de un 30 % y ya supera máximos históricos, mientras la demanda institucional alcanza cifras récord.
Hoy, más del 10 % de la oferta circulante de BTC está en manos de compañías, fondos de inversión e incluso Estados. Amdax aspira a aprovechar esta tendencia y posicionar a Ámsterdam como centro europeo de gestión de reservas en Bitcoin. La ambición es mayúscula: alcanzar hasta un 1 % del suministro mundial, lo que requeriría miles de millones en capital y una enorme capacidad de resistencia frente a la volatilidad.
JUST IN: 🇳🇱 Amdax plans to launch a #Bitcoin treasury company called AMBTS on the Dutch stock exchange.
Aims to own atleast 1% of bitcoin supply pic.twitter.com/b1DETGvp0a
— Bitcoin Magazine (@BitcoinMagazine) August 18, 2025
De activo especulativo a reserva de valor
El movimiento refleja un cambio de paradigma. Bitcoin empieza a consolidarse como “oro digital” en los balances institucionales. En Estados Unidos, la política más favorable a los criptoactivos bajo la presidencia de Donald Trump ha acelerado la adopción, mientras que en Europa, pese a un marco regulatorio más exigente, los avances se mantienen.
La cotización de un vehículo de tesorería en Euronext supondría un paso decisivo: muchos inversores institucionales recelan aún de custodiar directamente BTC por riesgos de seguridad o falta de experiencia. Un producto listado en bolsa y accesible desde cuentas de corretaje tradicionales reduce esas barreras y legitima la entrada de capital institucional.
Riesgos y retos pendientes
La apuesta, sin embargo, no está exenta de riesgos. Amdax necesitará captar enormes volúmenes de inversión y mantener la confianza de clientes en un mercado célebre por su volatilidad. La regulación europea sigue siendo incierta y podría ralentizar el desarrollo de este tipo de instrumentos.
Con todo, la elección de Euronext —uno de los mayores mercados bursátiles del continente— es estratégica: daría a Bitcoin una visibilidad inédita en Europa y podría abrir la puerta a que bancos privados, gestoras de activos e incluso gobiernos adopten iniciativas similares.
Bitcoin, ¿el nuevo oro institucional?
La propuesta de Amdax encaja en una narrativa cada vez más extendida: la erosión de la confianza en las divisas fiduciarias impulsa a Bitcoin como alternativa global, escasa, líquida y fácilmente integrable en carteras institucionales. El desafío será demostrar que puede sostenerse no solo como apuesta especulativa, sino como auténtico activo de tesorería.
